A Paco lo escucho y enseguida aparece algo que valoro mucho: criterio.
Empezó muy joven, con la guitarra y el piano, y desde entonces fue construyendo un camino que no se apura, que observa y decide. Eso se nota tanto en sus discos como en la forma en que acompaña a otros músicos.
Con Aloe grabó dos álbumes que marcaron una etapa importante, y más tarde, con Impresiones, dejó ver una faceta más íntima, más personal. Después llegó La Multitud, un EP que muestra otra búsqueda, otro momento, pero siempre con esa misma sensibilidad que atraviesa todo lo que hace.
Como sesionista es de esos músicos que entienden cuándo hablar y cuándo sostener. Por eso forma parte de proyectos tan distintos como Usted Señálemelo o Esto es Fa!, y por eso también lo convocan artistas como Kevin Johansen, Louta o Conociendo Rusia.
Ahí hay escucha, respeto y mucha música encima.
Me gusta pensar que su manera de tocar se parece a una guitarra bien pensada: versátil, honesta y con carácter propio. Por eso es un orgullo que Paco sea embajador de Morone. Porque entiende que el sonido no se fuerza: se construye, se cuida y se deja crecer con el tiempo.
OTRAS NOVEDADES